Hermanas de la Divina Providencia

¿Qué es ser una Religiosa? Es un don. Puedo hacer lo que quiero hacer y vivir en una relación muy hermosa con Dios, lo que es un aspecto muy importante de mi vida. Describir mi vida como Religiosa sería como tratar de describir cómo un pez vive en el agua. Vives plenamente. Las palabras no parecen adecuadas. ¡Es una gran vida!

La que ayuda a reconectar: Como capellana en un centro de atención a pacientes en etapa terminal, pasé una víspera de Navidad junto al lecho de muerte de una mujer y sostuve su mano mientras su esposo sostenía su otra mano. Él necesitaba hablar con alguien que le ayudara a recordar la vida y el amor que ellos habían compartido. Él se reconectó, no sólo con el pesar y el dolor, sino con el amor y la fe.

Como psiquiatra y trabajadora social, pude ayudar a los adolescentes a reconectarse con sus familias. Heridas y malentendidos terribles habían causado muchos problemas familiares. Aprender nuevas formas de comunicarse y de enfrentar sus sufrimientos, sus errores y sus hábitos dañinos del pasado, les ayudó a reconectarse como familias más sanas. Al ofrecer asesoría sobre el VIH a las personas en las calles de San Antonio, me acerqué a estas personas; la mayoría eran hombres homosexuales que se habían alejado de sus familias y de la vida. Me dijeron lo maravilloso que era que alguien de la Iglesia estuviera dispuesta a hablar con ellos sin juzgarlos: guiar y juzgar son dos cosas distintas. Ellos en cierta forma necesitaban “encontrar el camino a casa”. “A casa” con ellos mismos, con la realidad total de su enfermedad; “A casa” para reconectarse con sus familias y “a casa” para reconectarse con su fe. Les ayudé a enfrentar su situación y a volver a considerar sus valores más profundos. Todos necesitamos amor y apoyo, en especial al enfrentar una enfermedad tan devastadora como el SIDA. Es asombroso para mí ver cómo el amor y la misericordia son más fuertes que el miedo y el dolor. Les pedí, como adultos, que consideraran lo que la sabiduría del pasado nos da, la sabiduría de la comunidad médica y de las tradiciones de la fe. Los animé a tomar mejores decisiones. Algunos de ellos lo hicieron.