Hermanas Dominicas de Houston

En la primaria me impresionaba mucho la vida de las Hermanas Dominicas que eran mis maestras. Yo quería estar cerca de ellas y trataba de ser como ellas. Ellas pensaban que yo tenía vocación religiosa, yo no lo pensaba.

Cómo hice que mi papá cambiara de opinión: Mi papá no era católico y se molestó mucho cuando le dije que quería ser religiosa. Dijo que la única forma en que me lo permitiría sería “sobre su cadáver”. Mi madre, que era católica, tampoco entendía por qué yo quería ser Religiosa. Para recibir ayuda en mi decisión de lo que yo quería ser, asistí a una novena y sentí que Dios me llamaba a ser Religiosa. Después de la novena, mi papá me dijo que me permitiría entrar, porque quería que fuera feliz. Fue la decisión correcta para todos.

Una Gran Luz: A través de mi vocación, he visto una gran luz. Nunca habría yo podido hacer lo que he hecho como Religiosa Dominica, si no hubiera entrado y me hubiera casado y tenido hijos. No habría asistido a la universidad ni hubiera terminado una Licenciatura en Educación Elemental; con ella descubrí mi don como maestra.